Origen de la Cancion a los Caidos Por La Patria-Angel Rincon- 22/03/2016

Después de ver el interés que ha despertado el soneto que se recita en el acto de homenaje a los Caídos por la Patria, una pregunta: ¿desde cuándo en este acto se canta la canción “La muerte no es el final”?, ¿cuál es su origen?

El autor es el sacerdote vasco Cesáreo Gabaráin Azurmendi, autor de más de 500 canciones religiosas, algunas muy populares, y gran deportista –era conocido como el cura de los ciclistas-, poseía el título de entrenador de baloncesto y fue amigo de grandes futbolistas. Falleció de cáncer en 1991, a los 55 años.

Compuso “La muerte no es el final” para el funeral del joven organista de su parroquia. La letra completa es la siguiente:

Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino,

que aunque morimos no somos

carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,

nuestro destino es vivir

siendo felices contigo,

sin padecer, ni morir.

cristo legionario

Cuando la muerte nos alcanza

por el hermano perdido,

cuando el adiós dolorido

busca en la fe su esperanza,

En tu palabra confiamos

con la certeza de que Tú

ya lo has devuelto a la vida,

ya lo has llevado a la luz.

Ya lo has devuelto a la vida,

Ya lo has llevado a la luz.

Cuando, Señor, resucitaste,

todos vencimos contigo;

nos regalaste la vida,

como en Betania al amigo.

Si caminamos a tu lado

no va a faltamos tu amor,

porque muriendo vivimos

vida más clara y mejor.

En 1981, el general Don José María Sáenz de Tejada (tío carnal de Jaime de Marichalar, que fue esposo de la Infanta Elena), manda la División de Montaña Navarra nº 6 y escucha la canción en la parroquia de San Lorenzo de Pamplona. Imaginó que la canción, adaptada al paso lento, podría acompañar solemnemente el traslado de la corona de laurel desde la formación al monumento a los Caídos. Encargó al comandante Tomás Asiaín Magaña, director de la música militar de la División, la adaptación de la canción al paso lento. La difusión de la música y letra se extiende rápidamente por otras unidades de la División y pronto tiene alcance nacional.

En 1985 se interpreta en la entrega de despachos a una promoción de la AGBS en Talarn a la que asiste S.M. el Rey que queda impresionado y se interesa por su origen. El entonces ministro Narciso Serra decide incorporarla a las ceremonias de homenaje a los Caídos. En ceremonia oficial de Estado, se interpretó por primera vez el 3 de octubre de 1986 ante el monumento a los Héroes de la Plaza de la Lealtad de Madrid (donde están enterrados Daoiz y Velarde) con ocasión de la visita oficial a España del Presidente de Guatemala. Sólo hubo música, sin letra.

La difusión por televisión en funerales militares y en actos de homenaje a los Caídos por la Patria, hizo que ganara en popularidad, siendo conocida y empleada en no sólo en ceremonias y funerales militares, retornando a su origen estrictamente religioso.

Con el paso del tiempo sigue en toda su hermosura y significado gracias a que a José Bono no se le ocurrió modificarla… ni hubo ningún edecán que se lo sugiriera.

Un abrazo

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CANTO EMOCIONADO A MI VIEJA ACADEMIA GENERAL MILITAR- Coronel de Infantería Jorge García de Herrera. XII-XIV Promoción AGM

Estos ripios, imagino,
que a los nuevos Oficiales,
les pueden sonar a chino
o a historias de carcamales.
Recuerdos de un tiempo añejo,
de pasadas promociones;
mas permitid a este viejo
dar suelta a sus emociones.
Doy vueltas a mi memoria,
a mis versos, a mi lira,
yo estudié en la Prehistoria…
y en las cuevas de Altamira.
Cuando no existía el influjo
que Televisión nos mete,
cuando una radio era un lujo
y un water…era un retrete.
Cuando llevar largo el pelo
era en el hombre estridente,
cuando un perrito “ caliente”
era un animal en celo.
Cuando el ver una sotana
no nos causaba sorpresa,
cuando una buena “ hamburguesa”
era una tía alemana.
Cuando salir por la noche
era un acontecimiento…
¡¡ sólo circulaba el coche
del Jefe del Movimiento!!.
Cuando nuestro sólo adorno
era“ el traje del Domingo”
y no se jugaba al Bingo
ni existía el cine porno.
Cuando un ordenador
era el que te ordenaba,
cuando un “sujetador”
era… el que te sujetaba.
Cuando no existía la fecha
que indica caducidad
y cuando un “zico” de mecha
era una modernidad
Cuando el hispano deporte
era el ir de tasca en tasca,
cuando tener un Plan Norte
era ligarse una vasca.
Cuando estar en La Reserva
era propio de un mohicano,
cuando el tratar con la “ hierba”
era oficio de hortelano.
Cuando obsequiar “ chocolate “
era un detalle muy bello,
y cuando era un disparate
llamar a un hombre …” camello “.

Y cuando nuestra heroína
era la actriz principal,
y nunca una “ papelina “
llena de polvo mortal.
Cuando estrellas en la manga
era cosa natural,
y una bañista en tanga
era… pecado mortal.
Cuando estar en tu Escalilla
era cosa muy normal…
y ahora te maravilla
ser del Cuerpo General.
Cuando no había neologismo
que al Gobierno Militar
lo llamaran Organismo
Logístico Territorial.
Cuando no existía el JEME
ni el Defensor del Soldado,
y cuando nuestro I.B.M.
…era un lápiz afilado
Pero otros tiempos llegaron
que la Historia contará
y así las cosas cambiaron
como ahora se verá.
De ministros de Defensa
hubo inútiles a pares,
siempre gusta hacer ofensa
y humillar a militares
Se unificó la Defensa,
vino Gutiérrez Mellado,
lo que yo pienso me callo…
pues es lo que usted se piensa.

García Vargas, Don Julián
fue un Ministro muy notable
merece que de él se hable
pues trabajó con afán

Y luego Suárez Pertierra,
que con Oliart y Sahagún
dejan Aire, Mar y Tierra
a la altura del betún.

Dos ministros de la Guerra,
(este Gobierno está loco)
de apellido fueron Serra,
los dos hicieron muy poco.

Otro se llamaba Alonso
y en verdad lo hizo muy mal,
creo que en su funeral
ni se merece un Responso

Llegó el gobierno de Aznar
y un Ministro de Defensa
hizo la mayor ofensa
que se pueda imaginar.
Pues dicen que estaba un gili
al frente del Ministerio
diciendo el tío, muy serio,
“SE ACABÓ LA PUTA MILI”.

Aseguran que fue Trillo:
no es posible tal dislate…
debió ser un botarate,
un intruso, un minis…Trillo.

De Ministro de La Guerra
qué mal papel hizo Trillo,
fue lerdo, inútil, sin brillo,
¡hizo bueno a Narcis Serra!.

Después de Trillo me abono
hasta a ese que usted piensa:
De Ministro de Defensa
sufrimos a “Pepe” Bono.

Mas pronto se fue la luz
que inspiró toda su vida:
Se hizo dar la Gran Cruz
por una vulgar huida…

Hoy se alaba, sin razón,
a chorizos y rufianes
pues dijo Carmen Chacón
“que todos somos Rubianes “.
Luego llegó este que ves,
y ahora es el que nos manda,
el ministro Morenés…
otro Trillo que tal anda.

Pobre Ejército Español,
¿dónde están tus valedores?…
…en donde calienta el Sol
que allí pagan los favores.

Ay Dios y lo que ha pasado,
(y lo que vendrá después),
¡quién tuviera el tiempo atado
y el reloj fuera al revés!.

Bien sé que esto que os cuento
nunca debió de pasar,
más yo recuerdo contento
a mi vieja General.

Hoy los tiempos han cambiado,
y me parece normal,
pero jamás he olvidado
a mi vieja General.

Hoy es otra la costumbre
(el tiempo es intemporal),
mas sigue ardiendo la lumbre
de mi vieja General.
Y si han cambiado los modos,
no lo tengamos a mal,
porque igual queremos todos
A LA VIEJA GENERAL.
Con tremenda nostalgia y sentida añoranza de aquellos tiempos en que fuimos jóvenes y crédulos.
Pero siempre nos quedará
“ EL ESPÍRITU DE LA GENERAL”

A TI, SOLDADO VALIENTE-10/02/2016- NEUS REVERT CALABUIG

CREO QUE MERECE LA PENA LEER ESTA CARTA DE UNA MUJER JOVEN A UN MILITAR.
Una estudiante de 17 años de segundo de Bachiller del colegio Pureza de María de Ontinyent, Neus Revert Calabuig, se ha proclamado vencedora del concurso militar Carta a un Militar Español organizado por la Delegación de Defensa en Valencia. Ella y los finalistas recibieron ayer el reconocimiento del Ejército en en el acuartelamiento San Juan de Ribera. Su escrito ha resultado elegido entre los presentados por alumnos de 350 centros a nivel nacional. Reproducimos íntegramente sus reflexiones, que recibieron el agradecimiento y elogio de los altos mandos en el Día de la Delegación de Defensa:

uct20
Querido militar:
Te escribo para pedirte disculpas y, a la vez, darte las gracias.
Disculpas por si alguna vez he tenido una mala visión de tu trabajo, de tu valentía y de tu dedicación, por tener miedo a confiar en alguien que mata y muere por defender su país. Pero, me paro a pensar cómo es tu vida: llena de disciplina, preparación y entrega a un territorio y su gente, a completos desconocidos para ti y me pregunto: ¿cómo puedo tenerte miedo?
Tal vez te tenga miedo porque no te comprenda, porque no soy capaz de empatizar contigo, porque no sepa realmente lo que es ser militar.
No recuerdo cuando por primera vez oí hablar del ejército, de un militar. Tampoco recuerdo cuál fue la visión que tuve en ese momento, tal vez era la misma sensación de desasosiego que tengo ahora.
Pero, me paro a mirar fotos de tropas, de soldados, de juras de bandera y me emociono. Me emociono al ver el sentimiento de solidaridad y responsabilidad que las miradas, los gestos y las acciones transmiten. Me emociono al intentar sentir cada uno de los valores por los que defienden nuestra bandera. Me emociono por creerme capaz de entender un poco más cuál es tu trabajo.
Entonces pienso, tal vez esa sensación de miedo, incertidumbre, desasosiego, sea solo una fachada y lo que verdaderamente siento es admiración. Admiración por ser capaces de “a España servir hasta morir”, de ser cada día más valientes, de encararse con la muerte por defender un país. Admiración por todo lo que he tenido miedo antes.
Admiro los valores por los que un mismo sentimiento os une. La integridad, la honestidad y la justicia que os guían a trabajar unidos, a olvidar el significado del pronombre “yo”, a cambiarlo por el “nosotros”. Por esa disciplina que desde que os alistáis os une. Por ese espíritu de superación cuando otros soldados caen y por el liderazgo que tenéis, gracias al esfuerzo con el que os preparáis y lucháis. Y por ese sacrificio, obediencia y respeto a vuestros superiores.
Vuelvo a pensar en vuestra gran labor. Por luchar para conseguir la paz, por ser tan necesario vuestro trabajo aunque nos cueste reconocerlo, tal vez porque no lo sentimos ni lo vivimos, o por tener miedo a confiar en vosotros.
Para finalizar, quiero darte las gracias. Gracias por despertar en mí un sentimiento patriótico, por no tener miedo a decir que soy española. Gracias por enseñarme a amar una bandera, un país y una profesión como la tuya. Gracias por defender a mi país y a mi gente y por hacer que me sienta segura y orgullosa de vuestro trabajo.
Gracias por ser un militar, por irte lejos y, a la vez, sentirte tan cerca. Gracias.