SALVADOR CALVO OTRO CINEASTA ANTIMILITARISTA Y ANTIESPAÑOL-05/05/2017-Jorge Perez Blanca

Otro hijo de perra (perdón por las perras), que en la película 1898: Los últimos de Filipinas; Desinforma, Miente, Distorsiona la Historia, sobre un grupo de soldados que por defender a nuestra traidora España de la época, escribieron una de las epopeyas más gloriosas de la historia del mundo.

Ultima posición española en Filipinas, en la que 54 soldados españoles se enfrentaron a 400 soldados tagalos, durante 337 días: enfermos de Ver-iberi y Disentería, sin munición, sin comida (comieron todo lo que se movía, como serpientes, ratas, lagartijas, etc.). Empezaron a morir, no se dormía, la ropa estaba destrozada, descalzos. Podría seguir contando las penurias y horrores que vivieron nuestros compatriotas por defender un pedazo de tierra que para ellos era ESPAÑA.

Cuando el Teniente Martin Cerezo y sus hombres salen de la Iglesia, solo quedan 33 soldados y 2 frailes.

El Teniente se rindió el día 2 de Junio de 1899, imponiendo al enemigo las siguientes condiciones:

Primera. Desde esta fecha quedan suspendidas las hostilidades por ambas partes beligerantes.  

Segunda. Los sitiados deponen las armas, haciendo entrega de ellas al jefe de la columna sitiadora, como también de los equipos de guerra y demás efectos pertenecientes al Gobierno Español.  

Tercera. La fuerza sitiada no queda como prisionera de guerra, siendo acompañada por las fuerzas republicanas a donde se encuentren fuerzas españoles o lugar seguro para poderse incorporar a ellas.  

Cuarta. Respetar los intereses particulares sin causar ofensa a personas.

Y, para los fines que haya lugar, se levanta la presente acta por duplicado, firmándola los señores siguientes:

Teniente Coronel de la fuerza sitiadora, Simón Tecson. El Comandante, Nemesio Bartolomé. Capitán, Francisco T. Ponce. Segundo Teniente Comandante de la fuerza sitiada, Saturnino Martín. El Médico, Rogelio Vigil.”

El 30 de Junio se publicó un decreto firmado por el Presidente de la Republica Filipina en estos términos:

“Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, ha defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo a disponer lo siguiente:

Artículo Único. Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino, por el contrario, como amigos, y en consecuencia se les proveerá por la Capitanía General de los pases necesarios para que puedan regresar a su país. Dado en Tarlak a 30 de junio de 1899

El Presidente de la República, Emilio Aguinaldo.

El Secretario de Guerra, Ambrosio Flores.”

Y tu, pedazo de cabrón, te has cachondeado de esos hombres de honor que dieron su vida por los intereses de los españoles de entonces. Soldados que como los de hoy, siguen haciendo lo mismo por defender vuestras vidas y la de toda nuestra PATRIA.

Vosotros la izquierda repugnante anticultural, solo valéis para desprestigiar a ESPAÑA, AL EJERCITO, A LA RELIGIÓN CATÓLICA Y A LA FAMILIA, valores fundamentales de cualquier nación avanzada.

agitación y propaganda contra España. Vuestro objetivo volver a hacer sonar los tambores de guerra que antecedieron a la Guerra Civil, que queréis recrear y ganar.

Hasta que eso no ocurra no habrá paz para los españoles

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Carta a la maleducada Ada Colau de un civil muy orgulloso de nuestros militares

“Hoy, Ada, has acudido al Salón de la Enseñanza de la Ciudad Condal precisamente a exhibir tu mala educación y tu chulería ante dos educados militares españoles.

Como si creyeses que el suelo de Barcelona es de tu propiedad y que en él sólo pueden estar aquellos que pasen por tu estrecho aro ideológico, les ha dicho a los militares que preferías que no estuviesen ahí. La falta de respeto la has lanzado con una cínica sonrisa, como si tu gesto de intolerancia fuese un acto de simpatía. Soy un civil que siente una gran admiración por nuestros militares, y ver esta escena me ha provocado indignación. Además, llueve sobre mojado. Y es que este nuevo desprecio hacia nuestros militares llega nada más conocerse tu persecución contra los veteranos de la Legión, a los que pretendes echar de la ciudad, simplemente porque no son de tu agrado. Tú has debido creer que el cargo de alcaldesa te da permiso para ejercer de déspota. Nada más lejos. Esto es una democracia y tú no tienes ningún derecho a vetar a quienes sirven a España en sus Fuerzas Armadas, incluso a riesgo de sus vidas y cobrando mucho menos que tú.

Puestos a hablar de educación, los militares españoles te dan mil vueltas. Tu idea de la educación consiste en insultar a tus oponentes políticos, ofender gratuitamente a los cristianos, ciscarte en España y contratar, como directora de comunicación, a una elementa que se jactaba de orinar en la calle. Si tomamos la enseñanza como el oficio de dar ejemplo y orientar por el buen camino a los más jóvenes, quien sobraba hoy en ese salón eras tú, y no nuestros militares.

Mientras tú ofendías a nuestros militares, ellos estaban cumpliendo como siempre con su deber, velando por nuestra seguridad en nuestro suelo, en nuestras aguas y en nuestro espacio aéreo. Pero no sólo eso. Fuera de nuestras fronteras, en estos momentos hay militares españoles trabajando por el mantenimiento de la paz, contra la piratería, contra el tráfico ilegal de personas y contra el terrorismo yihadista en lugares como el Líbano, Afganistán, Italia, Lituania, Turquía, Irak, Bosnia y Herzegovina, Mali, Senegal, Somalia, República Centroafricana, Gabón, Cabo Verde, Yibuti, el Mar Mediterráneo y el Océano Índico. Gracias a ellos, muchas personas albergan la esperanza de conseguir un futuro mejor. Gracias a su trabajo, mucha gente ha recibido ayuda, apoyo, consuelo y socorro allí donde nadie más -salvo los misioneros- está dispuesto a llevarlo. En éstas y otras misiones han caído en acto de servicio muchos militares españoles. Hoy, con tu actitud, has ofendido sin necesidad la memoria de esos muertos, a sus familiares y seres queridos y a sus compañeros de armas, y todo simplemente porque sostienes una ideología en la que sólo caben los militares si son como los que sirven al régimen castrista en Cuba o al chavismo en Venezuela.

Entiendo, ciertamente, que nuestros militares no sean de tu agrado. Tú haces gala de enchufismo y sectarismo, pero ellos cultivan el compañerismo, el espíritu de sacrificio, el honor y la lealtad. Tú te dejas llevar por la intolerancia y el sectarismo, y ellos ofrecen abnegación, buen trato, cortesía y espíritu de servicio. Tú te guías por el ánimo de notoriedad, y ellos por la discreción, la humildad y la austeridad. Tú impones tu interés partidista y tus estrechas miras ideológicas, pero a ellos se les reconoce por anteponer el servicio a España y a sus compatriotas incluso por delante de su propia vida. Las virtudes militares tienen que incordiarte por necesidad, porque eres la antítesis de todas ellas, a tu pesar. Siempre procuro no perder la ocasión de reconocer el trabajo y el oficio de nuestros militares, de quienes me siento profundamente orgulloso. Hoy, además de reivindicar su ejemplo, te reclamo una vez más algo que pareces desconocer por completo: el respeto a los demás. Si eres incapaz de algo tan básico como eso, lo que tienjes que hacer es dimitir e irte a tu casa. Ninguna ciudad debería estar gobernada por una persona tan maleducada como tú.”